martes, 9 de junio de 2009

tristeza

Ayer cuando junto a mis colegas conversamos con Andrés (no es su nombre, prefiero guardar su identidad) debido a su percance pude ver en sus ojos la vergüenza y la pena de un hombre grande y eso me hizo pensar en lo fácil que resulta a veces criticar o enjuiciar a otros, sin medir nuestras palabras o sin dimensionar el daño que pueden causar.
Hoy tendremos que hablar con todo el personal de ese tema que a él tanto le duele, pero lo haremos sin dar su nombre, sé que en su interior igual estará sufriendo, pero espero que también hay sentido nuestro cariño y solidaridad. Has sido un gran hombre, amigo mío, al reconocer tu error. Gracias por permitirme ser tu amiga.

1 comentario:

  1. Es difícil manejar ciertas cosas cuando se es adulto, precisamente por el juicio que los otros nos hacen, a quienes nos conmueven estas situaciones sólo nos queda apoyar,
    besos mamita

    ResponderEliminar